Allá por octubre de 2006 empecé esta aventura… Fue como jugar a tener un lugar… Un lugar donde los lectores descubrieran la simple pasión por escribir de alguien que desde la cuna amó las letras… Y… Como pasa casi siempre, tuvo que afrontar la vida trabajando con los números… Encontré mi revancha acá, entre otras cosas… Porque descubrí personas maravillosas, con compromiso, con un amor incondicional, con convicciones, que hicieron hermosa mi casa, que le dieron color a este rincón y lo convirtieron en un encuentro con el ser, con la naturaleza misma del hombre de bien, de las personas que no ocupan lugares en la prensa porque pareciera que lo bueno no es noticia. A todos los que conformaron este espacio con sus comentarios, que lo agrandaron… lo profundizaron… le dieron aliento… y luz, y alma: ¡¡¡¡¡¡¡¡¡Gracias!!!!!!!!!!!
El cuadro de fútbol es como una bandera del corazón: Un día eliges izar una, y ella, se queda para siempre en la sinrazón de tu existencia...
Yo elegí al
Club Atlético Boca Juniors...
Y...
¿Qué quieren que les diga?
Es el cuadro de mis amores, una pasión inexplicable, un ronroneo lúdico de goles, y un verdadero desborde de alegría... ...Y... Como si esto fuera poco, no se puede ser de Boca sin ser una:
¿Dónde quedaron los valores? El amor al prójimo. el respeto por la niñez y los abuelos, las buenas costumbres, la familia, la franqueza de los que te quieren bien, escuchar las preguntas y pensar las respuestas, el servicio hacia los otros, tararear una canción, silbar por la calle, el piropo florido de un caballero y ... Los barriletes de colores!!
Estás desorientado y no sabés qué "trole" hay que tomar para seguir. Y en este desencuentro con la fe querés cruzar el mar y no podés. La araña que salvaste te picó -¡qué vas a hacer!- y el hombre que ayudaste te hizo mal -¡dale nomás!- Y todo el carnaval gritando pisoteó la mano fraternal que Dios te dio.
¡Qué desencuentro! ¡Si hasta Dios está lejano! Llorás por dentro, todo es cuento, todo es vil.
En el corso a contramano un grupí trampeó a Jesús... No te fíes ni de tu hermano, se te cuelgan de la cruz...
Quisiste con ternura, y el amor te devoró de atrás hasta el riñón. Se rieron de tu abrazo y ahí nomás te hundieron con rencor todo el arpón
Amargo desencuentro, porque ves que es al revés... Creiste en la honradez y en la moral... ¡qué estupidez!
Por eso en tu total fracaso de vivir, ni el tiro del final te va a salir.
Keith Jarrett (Allentown, 1945), es uno de los grandes talentos del jazz surgidos en los últimos treinta años. Capaz de tocar además del piano, la guitarra, el saxo, la flauta, el clavicordio y el órgano, Jarrett destacó desde su infancia por su precocidad y por sus cualidades musicales. Nada más terminada su graduación en la Universidad de Berklee en 1962, entro en 1965 en los "Jazz Messengers" del baterista, Art Blakey, con quien permaneció desde 1965 hasta 1966 y posteriormente, ingresó en el grupo del saxofonista, Charles Lloyd con quien estuvo desde 1966 hasta 1969. La gran experiencia musical que obtuvo con esos dos músicos, le sirvió para formar su propio trío con el contrabajista, Charlie Haden y el baterista, Paul Motian con quien debutaría en el terreno discográfico en 1967 con el disco: "Life Between the Exit Signs". Un disco magnifico que sería el pistoletazo de salida de su espléndida carrera. En los años setenta, trabaja dos años con el trompetista, Miles Davis, enfrascado éste, en su etapa de jazz eléctrico, ficha por el vanguardista sello alemán ECM y su debut es el inicio de la carrera exitosa de su discografía. Su primer álbum titulado: "Facing You" es todo un éxito de critica y publico. El final de la década traería para Keith Jarrett, la grabación del álbum quizás mas conocido del pianista. Su "The Köln Concert" fue sin duda uno de los discos de jazz mas importantes de los años setenta. Ya a esas alturas tenia consolidado junto con otros jóvenes músicos europeos, una propuesta estética y musical que servia de estandarte del jazz moderno y vanguardista que se alimentaba de muy variadas influencias. La trayectoria de Keith Jarrett durante los últimos veinte años, refleja una pasmosa fidelidad al proyecto iniciado en 1983, cuando grabó sus extraordinarios discos: "Standards. Vol 1"; "Standards. Vol 1" y "Standards Live" junto a Gary Peacock y Jack DeJohnette. Jarrett se puso al frente de un trío convencional para iniciar lo que hoy alcanza dimensiones de enciclopédico homenaje a la tradición jazzistica. El Jarrett pianista, se ha alimentado en las escuelas de Bud Powell y Lennie Tristano, sin excluir la influencia de un Bill Evans siempre presente en sus discos, y se convirtió en modelo de muchos pianistas. De la página: wwwapoloybaco.com
Tu cuerpo de ágil pájaro se eleva, Con un piolín gastado te doy alas, y pronto te aprovechas de esta mano para elevarte rápido hacia el cielo.
Acompaso tu diligente paso y te sereno, acrobacia bicolor de golondrina, dando compás a tu impetuoso vuelo para que el viento del sur no te revuelque.
Y tu vuelo te aleja prontamente, hurgando a pleno sol los nubarrones, con tu traviesa cola me haces rizos en un saludo ufano de alegría.
Y te llevas los ecos de mi copla, hacia lejanos aires, hacia distantes cumbres, y te entregas planeando a las estrellas ingenuo tripulante de papel y cañas.
Adriana Varela es actualmente la más importante cantante de Tango de Argentina y una artista con un estilo único. Su carrera ha ido creciendo día a día por la continua búsqueda de expresiones dentro de la identidad cultural argentina. Ha recibido numerosos premios internacionales y ha participado en numerosos festivales.
Los intentos para tratar de reconstruir la historia del tango fueron muchos, lo cierto es que no se conoce bien cómo, cuándo y dónde se inició. Al tango se lo vincula con todo lo negro, con los africanos, pero es una género exclusivamente “porteño” de la ciudad de Buenos Aires. Otros opinan que el tango deriva de otros estilos musicales, una especie de "mix" constituido por la coreografía derivada de la milonga, el ritmo del candombe y la emotividad y esa especie de melodía sentimental con gran fuerza emotiva de la habanera. Empieza a difundirse alrededor del año 1880. Por aquellos años empiezan a pulular los burdeles con mujeres (minas) que venían de todas partes, especialmente de Europa, con la idea de atender a los inmigrantes que habían dejado a sus mujeres y familia en busca de "hacer la américa". Con el tiempo el tango se hacía monótono y para no aburrir al público le empezaron a agregar, en un principio tríos y más tardes diferentes agrupaciones de músicos. El éxito fue tan grande como imprevisto y estos espectáculos empezaron a hacerse más frecuentes. Había comenzado ya la participación del público bailando. Escuetamente se supone que así comenzó el tango. Sobre los primeros autores de tango y letras del mismo tampoco se tienen certezas. Se supone que el primer autor de tango fue Juan Pérez con un tema que se llamaba “Dame la lata”, allá por el año 1880, pero como sucede con estos desarrollos culturales es muy probable que hayan habido otros autores desconocidos y otros temas. El país donde curiosamente se empezó a bailar por primera vez el tango fue Cuba, pero en Buenos Aires ya había comenzado las salas de bailes y academias los primeros bailes donde se cree que participaban sólo hombres.
Cuando nace un niño... como de costumbre... Se enciende una estrella, para que lo alumbre. Pone Dios la mano sobre su cabeza, y es cuando la gracia de la vida empieza... Le hace ver la imagen de su semejanza, le habla en un lenguaje, lleno de esperanzas... Es de sus creaciones su mayor orgullo. Y como un capullo, al primer latido... se despierta el genio de un ángel dormido.
Pero luego el ángel, pasa a nuestro lado... en la piel de un niño triste... abandonado. Es un cimbronazo para la conciencia. Como un gran fracaso, que nos da vergüenza... Meditemos todos y que sepa el hombre... Encontrar el modo, de honrar... su nombre. Porque sin memoria, de ese bien perdido... volverá sin gloria, de su propio olvido... a buscar el ángel... su ángel dormido
Canción inspirada en los niños que sobreviven en las calles.
Esta ciudad está embrujada, sin saber... por el hechizo cautivante de volver. No sé si para bien, no sé si para mal, volver tiene la magia de un ritual. Yo soy de aquí, de otro lugar no puedo ser... ¡Me reconozco en la costumbre de volver! A reencontrarme en mí, a valorar después, las cosas que perdí... ¡La vida que se fue!
Llegué y casi estoy, a punto de partir... Sintiendo que me voy, y no me quiero ir. Doblé la esquina de mi misma, para comprender, ¡que nadie escapa al fatalismo de su propio ser! Y estoy pisando las baldosas, ¡floreciéndome las rosas por volver...!
Esta ciudad no se si existe, si es así... ¡O algún poeta la ha inventado para mí! Es como una mujer, profética y fatal ¡pidiendo el sacrificio hasta el final! Pero también tiene otra voz, tiene otra piel; y el gesto abierto de la mesa de café... El sentimiento en flor, la mano fraternal y el rostro del amor en cada umbral.
Ya sé que no es casual, haber nacido aquí y ser un poco asi... triste y sentimental. Ya sé que no es casual, que un fueye por los dos, nos cante el funeral para decir... ¡Adiós! Decirte adiós a vos... ya ves, no puede ser. Si siempre y siempre sos, ¡una razón para volver!
Siempre se vuelve a Buenos Aires, a buscar esa manera melancólica de amar... Lo sabe sólo aquel que tuvo que vivir enfermo de nostalgia... ¡Casi a punto de morir!...
Nació en Buenos Aires, en el seno de una familia de cómoda posición económica, lo que parece haberlo marcado artísticamente: su orquesta, de estilo refinado y aristocratizante, fue la preferida de los círculos elegantes.
Sin embargo, pese a que el padre de Osvaldo era un rico comerciante, cuando el niño tenía diez años la familia se asentó en La Paternal, un barrio algo apartado y humilde, de casas bajas y ambiente popular, lo que también gravitó en su destino.
Allí se inició en el bandoneón.
La suya fue la trayectoria más extensa que pueda hallarse en el tango: más de 1.250 grabaciones dan testimonio de ella.
El jardín de mi casa es pequeño pero sin embargo embelle su entorno. Lo concebí de una manera prolija pero sin el más mínimo plan... Sin orden ni organización se fue haciendo a pulmón con dedicación y entusiasmo. Su piso no es de césped... Es de baldosones grises... Así que le falta el corazón palpitante de los prados... Esa desmesurada sensación de bienestar que nos da pisar la tierra y aspirar el olor al pasto recién cortado no se encuentran acá... ...No obstante eso, este lugar es un lugar con magia. Aquí las mariposas y los pájaros se posan en las plantas entre la mística y el perfume. La una por el amor con que fue recreado y la otra por el florido resultado de ese amor hecho flor... Así pude desdibujar en parte el gris de las baldosas... ...Y además, como revancha, me adueñé del aire... Y colgué... Colgué por todas partes macetas... Y logré que el verde de las plantas sea lo primero que se ve por la ventana al asomarse. Y colgué por doquier llamadores: de cristal algunos, de metal otros, alguno de bambú y otros de ágata...Y en esa mezcla de texturas, en ese movimiento de larguras y en ese combinar de materiales le pude poner música al vergel. Y tomé las dos paredes de ladrillos... Les coloqué jazmines trepadores... Y perfumada madreselva... Y Santa Ritas de color naranja y fucsia... Cultivé azaleas blancas y rosadas, planté geranios bicolores, escondí en la sombra del azahar violetas de los alpes... Puse portulacas allí donde el sol se planta todos el día... Desparramé por todos lados alegrías del hogar... En el centro, una palmera, con ese baile perpetuo que tiene con el aire. Hasta puse un aloe y especié este jardín con menta, orégano, romero y albahaca... Y acomodé potus y un palo de agua en buena sombra, un helecho gigante y dos plantas moradas con buen cuerpo... Y hasta un gran ficus... ...Debajo de él las clavelinas con una begonia bien plantada... Y en el rincón más lindo de la verja dejé un jazmín del Cairo... ...Para recibir a mis amigos aromados. "Bagualera" Interpretada por ESCALANDRUM, con el "Pipi" Piazzolla en la batería
El maestro de piano Hoy cumple los 80 y mantiene la cabeza intacta y la pinta invicta. Horacio Salgán sigue siendo el mismo cajetilla de siempre y el mismo músico de toda la vida. Para los porteños, forma parte de un sobreentendido, de una contraseña tanguera, de un signo de distinción reservado solo para elegidos. Si existiera peor venganza que la del olvido, Salgán extendió una ancha gambeta musical para permanecer presente en el recuerdo y en el silbido. Ha completado, en el almanaque, una segunda jubilación: rigurosamenmte acredita 65 años de músico profesional, desde aquel contacto primario con el público, en 1931, acompañando con el piano las películas mudas en el cine Universal, de Villa Devoto. Soportó, por un tiempo, el viejo vicio argentino de la ingratitud, pero su talento se impuso a la indolencia y a la sordera : acaso su nombramiento como Personalidad Emérita de Buenos Aires (1995) constituya un resarcimiento y una recompensa para tanta grandeza. Fragmento de nota en diario "Clarín del 15/06/1996-Buenos Aires Argentina
Nadie como él supo combinar la cadencia rítmica del tango con una estructura armónica, en apariencia sencilla, pero llena de matices y sutilezas. No estuvo enrolado en ninguna de las dos vertientes de su época.
No fue una orquesta tradicional, al estilo Firpo o Canaro.
Tampoco un seguidor de la renovación decareana. Di Sarli impuso un sello propio, un perfil musical diferente que se mantiene inalterable en toda su prolongada trayectoria. En los comienzos, su sexteto nos revela la influencia de Osvaldo Fresedo.
Y es cierto, opino que no hubiera habido un Di Sarli si no hubiese existido un Fresedo.
Pero, sólo como antecedente necesario de un estilo que, con el tiempo, se convertiría en un modelo puro, de naturaleza propia y diferenciada. Fue un pianista talentoso, quizás uno de los más importantes, que dirigió su orquesta desde el instrumento, con el que dominaba la sincronía y la ejecución del conjunto. En su esquema orquestal no existían los solos de instrumentos, la fila de bandoneones cantaba por momentos la melodía, pero tenía un papel esencialmente rítmico y milonguero.
Únicamente el violín se destacaba de un modo extremadamente delicado, en algún solo breve o en un contracanto. El piano mandaba de una forma sugerente, con un bordoneo que se hizo marca registrada del maestro, encadenando los compases de la obra y acentuando un ritmo delicado y elegante, especial para la danza.
Daniel Pipi Piazzolla, nieto del gran compositor argentino Ástor Pantaleón Piazzolla, es uno de los bateristas más interesantes y creativos de la escena jazzística argentina. Y gracias a su espíritu inquieto (y a sus dotes naturales, obviamente) está en pleno crecimiento y vaya uno a saber dónde queda su techo. Verlo tocar es un placer. Nos dice: Desde que era chico siempre hubo música en mi casa... algo obvio. Lo que se escuchaba era Oscar Peterson y a mi abuelo, porque mi viejo era fanático de la música del padre. Es medio loco pero era así. También iba a ver muchos shows de mi abuelo; tenía unos 4 años y ponía el pie arriba de una silla y hacía como que tocaba el bandoneón. A los 5, mi abuela me regala un tecladito chiquito naranja; un día escucho una melodía de una propaganda de la tele y al toque, de oído, la saco igual. Y bueno... a la semana estaba estudiando piano clásico. Fui unos 4 ó 5 años hasta que me aburrió esa cosa estricta que tiene el régimen clásico, porque yo tenía la rara habilidad de que leía la parte una vez y ya me la aprendía de memoria; y así y todo me obligaban a tocar con la partitura enfrente... y eso me fue alejando... Otra cosa es que yo tenía 7 u 8 años y me tomaba el colectivo 59, solito, desde Belgrano hasta el Obelisco para tomar las clases...… Es inimaginable eso verdad? Ni hablar... la cuestión es que me alejé de la música y por otro lado empecé a hacer deportes. Fui capitán del equipo de rugby Los Pinos, de Del Viso, que, en un gran porcentaje, estaba integrado por miembros de la hinchada de Defensores de Belgrano (risas), así que imaginate lo que era eso... Yo jugaba de medio scrum, era el más chiquito y me pusieron de capitán. Y me respetaban... y me protegían también. Nunca me lastimé ni nada, fue una muy linda experiencia. En mi casa, por suerte, nunca me obligaron a hacer nada. Si quería tocar el piano o dejarlo o jugar al rugby... estaba bien. Hasta que un día me invitaron a ver un concierto de Rod Stewart en River; en esa época mi viejo estuvo separado de mi vieja (durante 5 años, ahora están juntos de nuevo) y se volvió un pendeviejo; andaba en una moto 1100 y pasaba a 190 km. por hora y yo a mis amigos les decía "ahí va mi viejo" (risas). Y entonces todos sus amigos tenían 20 años y uno fue el que me invitó al concierto. Fue a finales de los '80. En esa época mi viejo estaba en el conjunto electrónico de mi abuelo y tocaba ahí teclados y percusión; y medio me había picado el bichito de nuevo. Un día se compra una máquina de ritmos y yo jugaba con ella armando cositas... yo era fanático de River y mi ilusión era tocar el bombo en la popular... hasta que me di cuenta qué tenías que ser o hacer para pertenecer (risas). La cuestión es que en el concierto se vino un solo de batería y quedé hipnotizado. A la semana ya estaba tomando clases con el Oso Picardi y me acuerdo que en la primera clase veo una batería y... ¡tenía pedales! (carcajadas). Es que nunca había visto una batería de cerca... desde ese momento hasta hoy pienso las 24 horas del día en el instrumento. Me volví loco. Todavía recuerdo el olor que tenían el primer par de palillos que me regalaron... enloquecí... pasión pura..